Archive for the 'Pintura' Category

28
Abr
11

Sólo la belleza puede salvar el Mundo

Joaquín Sorolla, El baño del caballo;  Bruce Weber, El baño del elefante.

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18
Abr
11

Cuadros para una Exposición.

Ofelia de John Everett Millais.

“Inclinado sobre un riachuelo elévase en la orilla un sauce que refleja su follaje en la corriente cristalina y a él se encaminó Ofelia ataviada con caprichosas guirnaldas […] Trepaba la infeliz por el ramaje para colgar en el árbol su corona de flores silvestres, cuando una pérfida rama, medio desgajada, se tronchó, y la desgraciada ofelia, con sus campesinos trofeos, cayó en el riachuelo deshecho en llanto. Las ropas, huecas y extendidas, la sostuvieron a flote, semejante a una sirena, durante breve espacio; pero, luego, arrastrándola hasta el fondo cenagoso, la infeliz encontró la muerte.”

                                                                   Hamlet. ( William Shakespeare)

Si hay una frase que puede resumir a grandes rasgos la estética de la escuela Prerrafaelita es aquella que dice “hay un sentimiento que nunca se ve expresado en estos cuadros, y es la alegría” y en efecto, la tristeza, la melancolía, los ensueños, las miradas perdidas o dirigidas al vacío o la soledad son las expresiones o sentimientos que nos transmiten estas pinturas de la Inglaterra decimonónica.

En este caso de Ofelia estamos ante la culminación de todo este ideal de decadencia, de pérdida, de desolación, pues se trata de la muerte de una joven noble danesa, Ofelia, prometida del príncipe Hamlet, que, tras los sucesos que han acaecido en su familia, sobre todo tras la muerte de su querido padre, llega a perder la razón y después de vagar errante ataviada de flores y guirnaldas que ha recogido por los bosques aledaños, decide depositar en la rama de un sauce su corona de flores en señal de ofrenda, desgraciadamente, ésta se parte haciendo caer a la joven en el arroyo y provocando su muerte.

Millais retrata el momento en que Ofelia ha caído al arroyo y aún no se ha hundido, pues las capas de su vestido la mantienen a flote todavía,
em el momento que el agua, poco a poco vaya conquistando su terreno, la joven irá adentrándose en sus dominios para al final perecer ahogada.

¿Y la mirada de Ofelia? ¿expresa ese temor a la cercana muerte, ese horror ante la nada? No. Ofelia, como hemos dicho era incapaz ante su propia angustia, no estaba dentro de si, pues había perdido la razón y no era conscientede sus actos. Se la ve templada, coronada por una guirnalda de flores, es arrastrada río abajo mientras canta, inconsciente del peligro de ahogarse, pues se ha vuelto loca…qué pocas cosas tan románticas como la pérdida de la razón, la locura, la entrega al destino y la incapacidad humana ante la inmensidad de la naturaleza.

La modelo elegida para encarnar la figura de Ofelia, fue, por supuesto, Lizzi Siddal; alta, delgada, y con el cabello color rojo cobrizo, encarnaba el ideal de belleza femenina de los prerrafaelitas. La hizo posar en una bañera…algo nada saludable en la fría y húmeda Inglaterra…pero bueno, era por amor al Arte.

En cuanto a la técnica, me parece preciosa la idea sobre como se nos presenta la vegetación de la orilla, pues dice que es casi surrealista en su nitidez y corresponde a la visión alucinatoria del mundo onírico y fantástico de Ofelia. Representa, pues una concepción de la belleza que surge de la melancolía (siempre la melancolía) y de la entrega al destino.
Como podemos observar en la pintura los detalles en las flores, los arbustos, la vestimenta de Ofelia, están cuidados al máximo, Millais se obsesionó bastante en esto, la representación minuciosa de la vegetación hasta casi llegar a lo microscópico ayuda a  expresar aún más el estado psicológico extremo de la heroína.

Fue expuesta en Paris en 1855 y fue admirada sobre todo por sus detalles naturalistas.
El año 2002 que fue el que tuve la suerte y el placer enorme de contemplarlo ante mi, se encontraba en una graciosa sala de la Tate Gallery de Londres (cerca de la Abadía de Westminster y la magnífica y medievalizante puerta de los Reyes del Parlamento) acompañada de la “Muerte de Chatterton” y “La Dama de Shalott”, demasiado bonito para un chico de aldea de 800 habitantes de la provincia de Valencia, pero a veces los sueños se cumplen, y uno de los míos era visitar y contemplar esos Santos Lugares del Arte.

09
Jun
10

Cuadros Para Una Exposición.

La Abadía en Ruinas de Gaspar David Friedrich. (Greiswald 1774- Dresde 1840).

Entre 1809 y 1810 pintó Gaspar David el cuadro de la Abadía en ruínas o Abadía en el robledal. Se inspiró en las ruinas reales del monasterio cisterciense de Eldena en Pomerania (noreste de Alemania en el litoral Báltico). De nuevo la soledad, la desolación y la decadencia están presentes en el pintor del romanticismo. Los desnudos robles, las lápidas enmohecidas y olvidadas, el anochecer y la inmensidad yerma y solitaria.

Por un camino oscuro y yermo que asolan ángeles enfermos, donde Noche es el icono que reina erguido en su negro trono, he llegado aquí como pude…Valles sin fondo y ríos sin cauces y grietas y cuevas y titánicos sauces cuyas formas al hombre escamotean las lágrimas que por doquier gotean.

Los robles evocan ese misticismo mágico y misterioso de la antigua religión celta precristiana, con sus druidas y sus pócimas de la sabiduría infinita y los oráculos y predicciones en la noche de  los tiempos. Las ruinas góticas de la abadía complementarían esta espiritualidad con el cristianismo medieval y la iglesia católica poderosísima en aquellos días. Ahora ya nada…todo ha pasado…tempus fugit irreparabile…como una Alegoría de la Vanidad mundana todo será olvidado, druidas, monjes, pintor y espectador quedando la desolación y la nada.

Pero en Friedrich siempre hay lugar para la esperanza, el cortejo fúnebre de los monjes pasa ante una tumba abierta y se dirige hacia la puerta de la iglesia, en la que aparece un crucifijo iluminado por dos antorchas. El destino final del cortejo, sin embargo, resultará ser el cielo rebosante de luz tras el horizonte, que parece prometer la posibilidad de un mundo mejor más allá de la historia y de la muerte. Al igual que en el Naufragio, el horizonte, el infinito y la inmensidad serán  luz y esperanza para el hombre.

Carl Gustav Carus, amigo del pintor, la describió como la obra de arte poética más profunda de toda la pintura paisajística moderna.

27
Abr
10

Cuadros para una Exposición.

Siguiendo con este sentimiento de melancolía, piedad, tristeza, resignación y cierta espiritualidad o abatimiento del alma, pasamos a contemplar la obra de un pintor tan desconocido como lo era el anterior. No me acuerdo ya del lugar dónde vi por primera vez un cuadro de este pintor Herbert Schmalz ¿a alguien le sonaba? a mi no, jaja. Pues este Schmalz nacido en 1856 y fallecido en 1935, fue un pintor inglés que actuó en la órbita del prerrafaelismo, mucho prerrafaelismo aparecerá en este blog , aviso desde ya, lo que me extraña es que haya tardado 10 posts en escribir el nombre de esta ilustre escuela decadente, decimonónica y demás epítetos que tanto me gustan.

Schmalz aborda dos temáticas principalmente: el orientalismo y la vida de Jesús de la que se inspiró tras una visita realizada a Jerusalém en 1890. Me gustan mucho de este autor dos cuadros, El retorno del Calvario e Imogen ( es un personaje shakesperiano) .

 

27
Abr
10

Cuadros para una Exposición.

Karole Ferenczy. (1862-1917)

Transitando por las páginas de internet casi todos los días nos encontramos con obras, autores, historias, composiciones nuevas que desconocíamos y que pasan a formar parte desde ese momento de nuestro bagaje cultural y emocional pues son obras, frases o melodías que concuerdan con nuestro ideal estético y nuestra manera de ver el mundo en la lucha para evitar la monotonía y evadirnos de ella transitando por otros derroteros más acordes con nuestra forma de comprender el mundo.

Es lo que me pasó con este cuadro de un pintor para mi desconocido que era Karoly Ferenczy; encuadrado en la escuela impresionista, pues realizó estudios en academias de Paris y sus cuadros son claro ejemplo de ello, pues como los impresionistas pintó paisajes al aire libre, desnudos, almuerzos y demás. Este cuadro que me deslumbró desde el primer instante que lo vi, pues no goza de estas características. Aunque Ferenczy es impresionista, su Orfeo pintado en 1894 es un cuadro simbolista, por su temática mitológica, su pathos melancólico y espiritual propios de este estilo decadente y poético.

Orfeo tocaba la lira tan bien que los hombres se reunían para  escucharlo y hacer descansar su alma. Enamoró a la bella Eurídice, mientras paseaban ésta fue mordida por una serpiente y murió. Orfeo se lamentó amargamente por este trágico suceso, tocó canciones tan tristes y lastimeras que todas las ninfas y dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo. Ablandó con su música el corazón de los demonios e hizo llorar a los tormentos (la única vez que esto ha pasado) y al fin Hades y Perséfone permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra con la condición de que no debía ninguno de los dos mirar atrás hasta que hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol hubieran alcanzado a Eurídice. Llegaron finalmente a la superficie, y por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para verla, pero ella no había sido bañada completamente por el sol, todavía tenía un pie en el camino al inframundo. Eurídice se desvaneció en el aire, ahora para siempre.

Danza de los espíritus bienaventurados, Orfeo y Eurídice de C.W. Gluck.

15
Abr
10

Cuadros para una Exposición.

El Naufragio de la Esperanza, de Gaspar David Friedrich, 1824.

El naufragio de la Esperanza, Mar helado, Paisaje ártico, Mar glacial, El mar de hielo, muchos son los títulos por los que es conocida esta pintura del maestro del Romanticismo alemán David Friedrich. Es sin duda, su obra más célebre, podría serlo junto a la “Abadía en ruinas” o el “Caminante ante el mar de niebla”.

Hasta el conocimiento de la obra de Alma-Tadema allá por el año 95 cuando Salvat ofertaba el primer tomo de su enciclopedia por 495 pesetas, creo, y donde conocí a este pintor “neoclasicista de la época victoriana” dice la wiki, jajaja, yo lo veo más prerrafaelita tardío, de hecho para mi es el triunfo de esta escuela su pintura, hasta ese día que compré el libro y donde aparecía en la A como es natural Don Lawrence Alma Tadema, Gaspar David friedrich y el Naufragio de la Esperanza eran mi pintor y mi cuadro preferido.

¿Qué buscamos cada uno a la hora de valorar un cuadro? ¿Que tenga una composición y unas formas bellas y equilibradas?(estética) ¿que nos haga sentir, reflexionar, evadirnos y meditar sobre la poesía de la vida? (patética)¿que vaya más allá del simple arte y tenga un significado transgresor, removedor de conciencias, crítico y reformista? (ética).

En mi caso estaría con la segunda opción, la de la poesía, la evasión romántica a otras épocas pasadas, la antigüedad clásica o el medioevo, la melancolía de los paisajes, la desolación del alma y el horror de la vida, la angustia existencial…eso es lo que representa el Naufragio de Friedrich, el destino trágico de la condición humana. No hay esperanza, y lo representa a través de grandes témpanos cortantes de hielo, frío, desolación, invierno, muerte…pero, aunque el mar se ha helado y la naturaleza parece condenada a muerte, al igual que el barco, el cielo rebosante de luz y el horizonte infinito simbolizan la esperanza de redención. Los afilados bloques de hielo amontonados en forma de pirámide desigual en primer plano, contrastan con la ligereza y la transparencia del fondo apacible. Así que, aunque se hunde la Esperanza, al final siempre, siempre está la duda de la salvación.

Ah, y se me olvidaba, nadie sabe donde está este cuadro, pasa igual que con la Muerte de Marat de Luis David (Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas) o los Niños en la playa de Sorolla (Prado), el Hundimiento de la Esperanza descansa en el Hamburger Kunsthalle, vaya nombrecito para el museo!! pues ahí está  en Hamburgo.

06
Abr
10

Cuadros para una Exposición.

Las Amapolas de Claude Monet. 1873.

 

 

En el librito de Historia del Arte titulado “Apolo”  y editado el año 1916 en Madrid, que adquirí en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión,  se menciona a los impresionistas bastante de pasada, sin darles la importancia que durante el siglo XX irían consiguiendo y que les ha consagrado como uno de los estilos más valorados y buscados por los amantes del arte.

En este libro, estilos como el simbolismo o el prerrafaelismo quedan muy por encima del Impresionismo, y se jacta el autor al contarnos una anécdota protagonizada por el siempre polémico y conservador John Ruskin que le dijo a Whistler tras ver una exposición de cuadros suyos “a la francesa” que  “había arrojado un bote de colores al rostro del público”, naturalmente Whistler se querelló contra Ruskin (1878) y obtuvo un céntimo por intereses y perjuicios de recompensa.

Por mucho que Ruskin y muchos otros críticos rabiaran ante este nuevo estilo pictórico, el Impresionismo triunfó y es  el Museo de Orsay en Paris, la catedral donde reposan los cuadros más importantes de este estilo, entre ellos el protagonista que nos ocupa, Las Amapolas de Claude Monet.