Archive for the 'Musica Antigua' Category

15
Jul
10

El Sonido de los los Planetas

Josquin Des Prez. (1440-1521).

El músico más antiguo del Renacimiento es quizás Josquin des Prés.
Nace en Picardía (Francia)

 Vive 40 años en Italia, acabando sus días en su país natal. Fue discípulo de Ockeghem y uno de los más excelentes contrapuntistas del siglo XV. Las primeras huellas de su carrera se encuentran en Italia, donde estuvo al servicio del duque de Milán, del duque de Ferrara y de la capilla papal en Roma.

 Sus composiciones son de un estilo sencillo y libre. Al perfecto dominio del contrapunto y la polifonía, heredado de los grandes maestros flamencos, incorporó el lirismo y la claridad característica de la música italiana. Gozó de un gran reconocimiento por parte de sus contemporáneos y ejerció una gran influencia en generaciones posteriores. Fue tal su fama que recibía encargos de toda Europa.

Entre sus admiradores figuran el Papa, Luís XII, rey de Francia, los Habsburgo y Margarita de Austria. Pero Josquin compone sólo cuando tiene ganas… se decía que los músicos hacen lo que quieren, pero que Josquin hace lo que debe.

Su genio extraordinario se reflejó tanto en las composiciones religiosas como en la música profana. Escribió unos 100 motetes, alrededor de 17 misas así como numerosas piezas seculares.


27
Abr
10

El Sonido de los Planetas.

Tomás Luís de Victoria 1548-1611. Caligaverunt Oculi Mei.

Para completar esta bajada a lo más profundo del inframundo y el retorno del monte Calvario, música para acompañar la pérdida tanto de Eurídice como de Jesús, el Caligaverunt Oculi Mei, “se me nublaron los ojos a causa del llanto, pues se había alejado de mi aquél que me consolaba. Ved pueblos todos, si existe semejante dolor a mi dolor. Vosotros todos que pasáis por el camino, atended y ved si existe dolor semejante a mi dolor”.

La música es de nuestro polifonista más ilustre y reconocido del Renacimiento, el maestro avulense Tomás Luís de Victoria.

Entre sus obras cabe destacar Los Oficios de Semana Santa y los Responsorios de Tinieblas, obras consideradas cumbre en música sacra y religiosa, imprescindibles durante estas celebraciones litúrgicas. También es reseñable su célebre, hermoso y tan interpretado “Ave María”, como curiosidad aparece como música en los títulos de crédito de “El Jorobado de Notre Dame” (1939) de William Dieterle y en la que aparecen dos actores ingleses estupendos, Charles Laughton y Sir Cedric Hardwicke, tanta es la fama y el reconocimiento que ha tenido esta pieza.

La música de Victoria, como podemos escuchar en este Caligaverunt es profunda, austera, con una honda expresión emotiva y con una intensidad mística muy española, recordemos que es contemporáneo de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, también avulense que influirán en la espiritualidad de Tomás Luís, así como su convivencia en Roma con los jesuítas, especialmente con San Felipe Neri.

Alcanzó gran fama en su época y no escribió música profana, únicamente religiosa.

08
Abr
10

El Sonido de los Planetas.

Orlandus Lassus. (1532-1594)

Durante un viaje por Flandes, el virrey de Sicilia oye la bonita voz de un niño de 12 años y decide llevárselo con él. Este niño es Orlando di Lassus.
El joven Orlando aprende música a través de los numerosos viajes de su protector. Así, Lassus, viaja a Italia, Inglaterra, reside en Munich y allí llega a ser Maestro de Capilla. Su inmenso renombre proviene del extraordinario número de obras que crea: unas 2.400 (más que Mozart y Bach juntos). Como se inspira en todos los estilos, Orlando es el músico europeo por excelencia.
De toda la obra de Lassus, cabría resaltar sus “Lágrimas de San Pedro”, (después de negar por tres veces a Jesús, San Pedro llora desconsoladamente, es tanta su aflicción que hasta le salen surcos en los ojos). La obra es un conjunto de 20 madrigales sacros y un motete final (fabuloso) a 4 voces, el Vide Homo Quae Pro Te Patior.

El texto, un digno ejemplo de la refinada sensibilidad napolitana del quinientos en donde existen también fuertes acentuaciones dramáticas típicas de la influencia Hispana, describe el arrepentimiento de San Pedro después de haber renegado repetidas veces al Señor durante la Pasión, antes del canto del gallo. Al sutil dramatismo del texto, el compositor flamenco adhiere con una escritura sobria pero fuertemente incisiva renunciando a las experimentaciones atrevidas, típicas de los madrigales juveniles.

Vide homo, quae pro te patior;
Ad te clamo, qui pro te morior;
Vide poenas, quibus afficior;
Vide clavos, quibus confodior;
Non est dolor, sicut quo crucior,

Et cum sit tantus dolor exterior,
Intus tamen dolor est gravior,
Tam ingratum cum te experior.